Now Playing Tracks

No soporto que me den ordenes. No las acepto. Al oír un haz esto o haz lo otro, algo dentro de mí se rebela y dice que no, que jamás. Me cabrean las exigencias. Sin embargo si me lo piden por favor o de buenas maneras me produce hasta satisfacción y no tardo en hacerlo, hasta lo hago con ganas. Creo que mi cerebro tiene un mecanismo que me hace querer y gratificar a la gente buena, y mandar la mierda a quien se ve por encima de mí. O quizás sólo sea un poco de inteligencia emocional, a saber.

indirectas:

No es lo mismo que te digan “¿Puedes dejarme el libro aquel que necesito para clase? Por favor, es importante.” que te digan:
“Traeme el libro ese a mi casa antes de las seis que tengo que hacer cosas.”

La primera te trata como una persona, la segunda como un objeto.

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